Mi trabajo se ubica en un espacio de múltiples dimensiones. Soy curador, artista, diseñador y gestor (aunque me moviliza más el deseo de querer ser todo eso que la pretensión o seguridad de ser todas estas cosas). Por ello, el concepto de autoría, es decir, pensarme como autor más que como otra cosa —o, al menos, como alguien que produce desde el campo del arte— es el que mejor describe mi actividad a la hora de pensar lo que hago. Los proyectos que he realizado suscriben a esta forma de pensar(me) y devienen en un sistema que, a veces, me ubica en el rol del curador y otras (a partir de factores que intervienen, artísticos y extra-artísticos, me desplaza hacia roles tales como la producción (implícita en toda acción o pensar desde y para el arte), tutoría o gestión (aunque nunca resignando por completo alguna de estas labores).

Como curador y/o gestor, muchas de las actividades que he realizado —algunas (y todas, de algún modo) de manera colaborativa— son de exposiciones temporales en un espacio (Galería La Toma) que no posee colección de obra pero sí inviste un acervo inmaterial, un sistema (de crear) que contiene procesos en curso, simultáneos, como los del Administrador de Tareas en una computadora que realiza procesos en segundo plano aunque estemos ejecutando sólo una aplicación. Este sistema de prácticas procesuales reúne una considerable cantidad de esfuerzos y de ejercicios intelectuales que no siempre podemos poner en evidencia en aquello que hacemos, pero forman parte de ese producto final que es la obra. 

Es por eso que mi producción artística es, invariablemente, una continuación de mi trabajo como curador o gestor; del mismo modo que cuando me enfrento a una hipótesis curatorial no puedo desprenderme de mi accionar en el campo del arte, como artista.