LO BELLO, LO FEO, LO BUENO, LO MALO

En su sentido más elemental la belleza puede generar una experiencia única de reflexión positiva sobre el significado de la propia existencia de algo o alguien.

Un objeto de belleza es algo que revela el significado personal de enseñanzas religiosas y morales que -a menudo- enfocan la divinidad y la virtud de éste.

Siendo la belleza una cualidad de todos los seres humanos, ésta no podría existir sin la fealdad. La fealdad -no como oposición a la belleza- estimula el descontento y engendra una percepción negativa de algo o alguien.

Es imposible concebir a la belleza sin entender a la fealdad como su más ferviente y celosa admiradora. Aunque se las piense de forma dicotómica las dos operan de la misma manera -incluso interactúan entre si-.

Masturbarse causa placer. Pero, ¿es bello? Pocos lo reconocerían como algo bello. Pero si las experiencias religiosas y morales suponen que masturbarse es malo (feo), en éste caso lo feo es y no a la vez, o sea, es feo y bello (placentero) al mismo tiempo. 

Por lo tanto este es mi tributo a la fealdad, en contra de quienes la desacreditan, ignorantes de su importancia e incidencia en cuestiones de belleza.


Pablo Silvestri.
Rosario, 2007.
Para "Salón de Belleza". Museo Castagnino + Macro